La vida de Lazarillo de Tormes

 Esta obra (1554) es la primera de las novelas picarescas de España, siendo anónima, aunque una opinión reciente es que su autor seía Sebastián de Horozco (Toledo, 1510 – 1579), historiador, poeta y dramaturgo del Siglo de Oro. Satiriza acerbamente la sociedad española de la primera mitad del siglo XVI y describe el modus vivendi del protagonista con la consideración de que, para sobrevivir en esta sociedad llena de hipocresía, no hay otro remedio que vivir como pícaro con todas las fuerzas, de acuerdo con el instinto de conservación. Como cinco de los ocho amos a quienes sirvió el protagonista estaban relacionados con la iglesia católica, la obra se incluyó en el índice de libros prohibidos por la Inquisición y apenas a inicios del siglo XIX fue levantada la prohibición.

La estatua del Ciego y Lazarillo a orillas del río Tormes

 Esta novela está escrita en primera persona en forma autobiográfica y en estilo epistolar. Abarca las principales etapas del personaje, desde su nacimiento hasta su boda, ya en la edad adulta. Es una historia de antihéroe, y consta de siete tratados, largos y cortos. Se dice que el nombre de Lázaro se ha tomado del personaje que aparece en el Nuevo Testamento (Evangelios de San Lucas y San Juan).

 La novela comienza con la presentación de un chico procedente de una familia humilde que vive cerca del río Tormes, que atraviesa Salamanca. Su padre es molinero y ladrón, y al morir él, su madre se casó con un hombre de raza negra con el que tuvo un hijo. Cuando Lázaro crece, su madre le obliga a trabajar con un mendigo ciego haciéndole de guía, para ganar así algo de dinero. Aquí comienzan las aventuras de Lazarillo que se encuentra con un hombre extremadamente avaro y que, por ello, apenas alimenta a su trabajador. El chiquillo tiene que ingeniárselas para poder comer y sobrevivir. Una de las “trampas” que hace es, por ejemplo, meter una paja en el vino que el amo está tomando para hurtar sin que éste se diera cuenta. Sin embargo, el ciego se percata de la astucia del joven y le castiga. Después de diferentes trampas y aventuras narradas, Lázaro, al final decide abandonar al ciego y cambiar de amo.

 El segundo amo es un clérigo tacaño. Aunque fue empleado para ayudarlo en la misa, solo le da de comer cuando van a entierros y el resto de los días no lo alimenta de forma alguna. Lázaro hambriento se ve con la necesidad de volver a usar su ingenio picaresco para poder saciar su apetito. Él se las arregla para comer a escondidas del clérigo, haciendo competencias de genialidad entre ambos. Pero al final el clérigo descubrirá que es Lázaro quien le está robando el pan y lo echa de casa.

 Después Lázaro se muda a Toledo y allí conocerá a un escudero que le dará la oportunidad de trabajar como su criado. El joven cree que es un hombre rico y con él no pasará necesidades, pero descubre que este hombre vive en la más absoluta miseria. El escudero es un hombre que, ante todo, quiere guardar las apariencias y, por muy muerto de hambre que esté, nunca pedirá limosna. Aunque no hubiera comido nada por un par de días, salía a la puerta con escarbadientes para alardear de haber comido. Lazarillo simpatiza con él, ya que por lo menos le trata bien, y procura conseguir parte de los mendrugos para su amo. Pero el patético escudero termina por abandonar la ciudad y Lazarillo se encuentra de nuevo solo en el mundo.

 El cuarto amo es un fraile mercedario, tan amante del mundo que apenas permanece en su convento. Le encanta dar paseos, caminar y descubrir nuevos lugares. El fraile le compra unos zapatos a Lázaro, pero sus suelas pronto se desgastan y no duran más que ocho días. El joven también se desgasta y termina abandonándolo.

 El siguiente amo es un vendedor de bulas o funcionario comisionado para distribuir las bulas de la santa cruzada y recaudar el producto de la limosna que dan los fieles. Eso es aparentemente, pero en realidad es un estafador que gana dinero vendiendo bulas. Lazarillo desempeña el papel del espectador, pero al ver el tipo de persona que es este amo, decide abandonarlo e ir a buscar otro más honesto.

 El joven, esta vez, sirve a un pintor de panderos, pero estará muy poco tiempo con él y terminará yendo con un capellán como su nuevo amo. Éste le dará un asno y cántaros de agua para que el joven vaya a venderla entre la gente de la ciudad. Aquí es cuando Lázaro, por vez primera, tiene un trabajo serio y remunerado, pues cada sábado, recibía sus comisiones. Dada la nueva situación privilegiada, Lázaro se queda cuatro años sirviendo a su amo, tiempo que aprovechó para ahorrar dinero y poder comprarse ropa y su primera espada. Cuando considera que ya ha aprendido lo suficiente, termina abandonando al capellán.

 Y para terminar con este resumen breve del Lazarillo de Tormes, vamos a centrarnos en el último tratado: el séptimo. Aquí nuestro protagonista consigue convertirse en el pregonero de Toledo, un empleo honorable y que le permitía vivir bien, sin lujos, pero sin miserias. El arcipreste casó a Lázaro con una de sus criadas pese a que había rumores sobre las relaciones íntimas que existían entre el religioso y esta mujer. Sin embargo, Lázaro hace oídos sordos a esta palabrería y decide casarse y vivir felizmente con su esposa.

 Como es una obra antigua, su sistema de escritura también lo es. Por ejemplo, “vives” se escribe, “biues” e “iba” se escribe “yua”, etc., de modo que no es fácil leer a una velocidad normal. Pero, la descripción vigorosa de los escenarios, el giro agudo y conciso, la sátira fría e intensa, y el estilo austero y sencillo son realmente atractivos y es una obra clásica que se ha venido adorando desde tiempos remotos hasta el presente.

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