Apuntes a vuela pluma

Curso intensivo en la Universidad de Salamanca

Partí para España el día 3 de marzo a fin de impartir un curso intensivo en la Universidad de Salamanca titulado “Evolución de la sociedad japonesa manifestada en su literatura”. Hasta ahora yo he traducido Man’yoshu – Colección de la miríada de hojas del período Nara (710-794), La danza del polvo – Selecciones del Ryojin-hisho del período Heian (794-1192), Hojoki – Canto a la vida desde una choza, Cien Poetas, Un Poema Cada Uno – Ogura Hyakunin Isshu y TANNISHO – Palabras de Shinran sobre el Camino de la Tierra Pura recogidas por su discípulo Yuien del período Kamakura (1192-1333), Los cantos en el pequeño paraíso – Selecciones del Kanginshu del período Muromachi (1333-1573), Este mundo astuto por Ihara Saikaku, Diarios de viaje y Sendas de Oku por Matsuo Bashô del período Edo (1603-1867) y Un puñado de arena, Tristes juguetes y Diario en roomaji por Takuboku Ishikawa del período Meiji (1868-1912), de modo que me proponía presentar esas obras a estudiantes españoles y reflexionar sobre su trasfondo histórico y la evolución de la sociedad japonesa.

Presentación por el Dr. José Abel Flores,
director del Centro Cultural de la Universidad de Salamanca

Llegué a Madrid el 4 de marzo y tras permanecer cuatro días allí, llegué a Salamanca en el AVE. El curso intensivo estaba previsto desde el 9 al 12 (cuatro clases de dos horas y media cada una). Pero lamentablemente en esos días se duplicaba diariamente el número de contagios por el coronavirus en España y los estudiantes estaban preocupados y al terminar las primeras tres clases se decidió finalmente suspender la última. En un principio estaba previsto impartir una conferencia en la misma Universidad y otra en la Universidad Complutense de Madrid, pero nos vimos obligados a suspender ambas por el cierre de todas las instituciones educativas. Yo tenía planeado viajar por el interior de la península al terminar el curso y las conferencias, pero también tuve que cancelarlo todo. Afortunadamente, sin embargo, pude tomar el vuelo directo de Iberia-JAL del día 14 y llegué a Japón con mi esposa sin novedad. El número total de contagios en España a fecha del 17 de marzo ascendió a 11, 178 personas y los muertos a 491. Creo que pude regresar justo en el último momento oportuno, aunque me quedaba cierta insatisfacción por no haber cumplido mi misión.

Fachada del Colegio Arzobispo Fonseca

Por otra parte, me siento muy satisfecho y agradecido por la oportunidad que se me brindó de hospedarme en el maravilloso Colegio Arzobispo Fonseca por cinco noches, así como también por el almuerzo que nos ofreció el Sr. Eduardo Ayuso, director de Ediciones Sígueme, donde habíamos publicado recientemente nuestra traducción de “TANNISHO ”, conversar agradablemente con él sobre muchos temas y también el otro almuerzo al que nos invitó el Dr. José Abel Flores, director del Centro Cultural Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca, con quien pude intercambiar opiniones sobre el intercambio cultural entre España y Japón.

Asimismo, mi amigo Paco que es abogado, con quien conviví en el Colegio Mayor Guadalupe de Madrid hace más de 40 años hizo el favor de viajar desde Badajoz a Salamanca con su esposa Yolanda para vernos y al despedirnos me dijo que, en caso de que yo no pudiera partir para Japón por cualquier motivo, nos hospedaríamos en su casa por el tiempo que quisieramos. Todos estos recuerdos serán inolvidables.

☘ Las fotos del viaje a Salamanca aquí

Con Paco y su familia
Tumba de Takuboku y su familia

Visité la ciudad de Hakodate, Hokkaido, la Nochebuena del año pasado (2019). Cerca del cabo de Tachimachi, frente al estrecho de Tsugaru, se encuentra la tumba donde duermen Takuboku, su mujer, sus tres hijos y sus padres.

Takuboku vivió en Hakodate sólo una breve temporada desde mayo hasta septiembre del año 40 de Meiji (1907). Sin embargo, su breve estancia en esta tierra fue una época llena de felicidad, porque pudo reunirse con la familia tras varias separaciones y le hizo desear pasar sus últimos días en esa ciudad.

Tanto amaba a la gente y la naturaleza de Hakodate, que en la lápida de su tumba está grabado su famoso y entrañable poema:

Sobre la arena blanca de la costa
de una islita del mar del este,
llorando a lágrima viva
juego con el cangrejo .

Desde allí se domina toda la playa de Omori que se supone el escenario del poema.

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