La ceguera por Borges

 La última de las 7 conferencias que dictó Jorge Luis Borges en 7 noches en 1977 a los 77 años de edad fue sobre la ceguera. En 1985, al percibir que sus días estaban contados, se dirigió a Ginebra donde en abril del año siguiente se casó en segundas nupcias con María Kodama, alumna y ayudante particular de él de origen japonés. Y en junio del mismo año falleció a raíz del cáncer de hígado que padecía, su cadáver fue enterrado en el Cementerio de Plainpalais de Ginebra. Los derechos de autor de las obras de Borges los obtuvo su viuda, María Kodama y tres años después en 1989 ella estableció la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, siendo ella su directora general. Pero María también falleció el 26 de marzo de 2023 en Vicente López, Buenos Aires.       

 Borges relata la ceguera en su conferencia de la manera siguiente:

empezaré refiriéndome a mi modesta ceguera personal. Modesta, porque es ceguera total de un ojo, parcial del otro. Todavía puedo descifrar algunos colores, todavía puedo descifrar el verde y el azul. Hay un color que no me ha sido infiel, el color amarillo. Recuerdo que de chico me demoraba ante unas jaulas del jardín zoológico de Palermo y eran precisamente ante la jaula del tigre y la del leopardo. Aún ahora, el amarillo sigue acompañándome. La gente se imagina al ciego encerrado en un mundo negro. Uno de los colores que los ciegos extrañan es el negro; otro, el rojo. A mí que tenía la costumbre de dormir en plena oscuridad, me molestó durante mucho tiempo tener que dormir en este mundo de neblina, de neblina verdosa o azulada y vagamente luminosa que es el mundo del ciego. Al rojo lo veo como un vago marrón. El mundo del ciego no es la noche que la gente supone. En todo caso estoy hablando en mi nombre y en nombre de mi padre y de mi abuela, que murieron ciegos; ciegos, sonrientes y valerosos. El blanco ha desaparecido o se confunde con el gris. En cuanto al rojo, ha desaparecido del todo, pero espero alguna vez (estoy siguiendo un tratamiento) mejorar y poder ver ese gran color.    

 La ceguera es un modo de vida que no es enteramente desdichado. Recordemos aquellos versos del mayor poeta español, fray Luis de León. 

 Vivir quiero conmigo, / gozar quiero del bien que debo al cielo, / a solas, sin testigo, / libre de amor, de celo / de odio, de esperanza, de recelo. Si el ciego piensa así, está salvado. La ceguera es un don. Goethe escribió <<todo lo cercano se aleja>>, refiriéndose al crepúsculo de la tarde. Goethe podría haberse referido no sólo al crepúsculo sino a la vida. Todas las cosas van dejándonos. La vejez tiene que ser la suprema soledad, salvo que la suprema soledad es la muerte.

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